Poder bajo control

Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad. Mat 5:5 RVR1960

Yeshua nos recuerda está gran verdad en su conocido sermón del monte, citando el verso 11 del salmo 37. Pero, ¿a que se refiere cuando dice manso? Cómo hemos ya estudiado hace unos meses. La palabra mansedumbre se refiere varias veces a uno de los atributos del carácter de nuestro Señor y de la forma como debemos obrar (Mt 11:29; Mt 21:5; 2Co 10:1; Sal 76:9; Ec 10:4).

La mansedumbre se caracteriza por la humildad, benignidad y se exhibe generalmente en momentos de sufrimiento, dificultad, presión y va acompañada con una gran confianza en Dios. Como nos decía nuestro pastor, manso no es lo mismo que menso. Ser manso es una cualidad que forma parte del “fruto del Espiritu” que el Espiritu Santo produce al morar en el creyente (Gal 5:22).

La mansedumbre es lo opuesto a la soberbia, al desenfreno, a conseguir la vindicación propia. Mansedumbre en griego es “praus” y significa. Fuerza bajo control y su origen se remonta a los caballos de guerra que eran entrenados para ser mansos. Fuertes y poderosos, pero ahora bajo el control de quien lo entrenó y es su amo.

Me encanta esta definición del griego. Se imaginan a Yeshua que con una sola palabra hubiera podido acabar con todos sus enemigos, con un solo soplo hubiera desaparecido a todos sus conspiradores. El tenía, tiene y tendrá todo el poder para hacerlo, pero no lo hizo. Y No lo hizo porque ese no era su fin. Su propósito era salvarnos y liberarnos del pecado para al final liberar todo su poder y gloria en la resurrección. Eso es lo que el quiere y va a hacer con nosotros, sus seguidores. Porque cuando somos mansos, pensamos con la mente del Mesías, respiramos como el Mesías, tratamos a otros con amor, pasamos la ofensa, El Eterno obra poderosamente en nuestras vidas y es capaz de desencadenar todo ese poder que está bajo control para protegernos, guiarnos y salir victoriosos y resucitarnos después de la muerte y recibir la tierra por heredad.