Nada merecemos

No pienses en tu corazón cuando Jehová tu Dios los haya echado de delante de ti, diciendo: Por mi justicia me ha traído Jehová a poseer esta tierra; pues por la impiedad de estas naciones Jehová las arroja de delante de ti. 5No por tu justicia, ni por la rectitud de tu corazón entras a poseer la tierra de ellos, sino por la impiedad de estas naciones Jehová tu Dios las arroja de delante de ti, y para confirmar la palabra que Jehová juró a tus padres Abraham, Isaac y Jacob. Deut. 9:4-6 RVR 1960

La salida de Egipto para el pueblo de Israel ha sido una gran travesía, un gran aprendizaje y crecimiento en la fe, entre otros aprendizajes.

Llega el momento de cruzar el rio Jordán y hay mucho que recalcar y recapacitar.
La llegada a la tierra prometida no es algo que merezcamos por habernos portado bien, o por nuestra justicia. No. La llegada a la tierra prometida es solamente posible por la incredulidad de las otras naciones que estaban ahí antes, pero por sobre todo la llegada a Canaán es por la promesa hecha de Yehová a Abraham, Isaac y Jacob muchos años antes.

Nosotros al igual que el pueblo de Israel de esa época, creemos que merecemos todo aquello que no tenemos y deseamos tener. Me imagino que muchos de los que estaban a punto de cruzar el Jordán creían en sus corazones y en sus mentes que después de todo lo que habían pasado en el desierto, era más que justo y merecido el paso del Jordán y disfrutar la tierra prometida de donde brote leche y miel. La verdad es que el paso por el desierto no es un lugar donde nosotros hacemos obras para merecer la tierra prometida. Al contrario, es un regalo del Eterno que en buena forma nos ayuda a responder al necio como merece su propia necedad, para que no se estime sabio en su propia opinión. (prov 26:5) La llegada a la tierra prometida es una promesa de fe hecha a nuestros antepasados. Una promesa que nosotros hoy gracias a Yeshua podemos hacerla real. La promesa de la tierra prometida para los que hemos aceptado a Yeshua como nuestro salvador no ha llegado aun. Estamos en diferentes partes del camino entre Egipto, el desierto, el cruce del río y la guerra por la conquista de la tierra. En cualquier lugar que nos encontremos, recordemos siempre, que no merecemos nada. Todo ha sido por la mano y misericordia de Elohim. Nunca lo olvidemos.