El único Dios verdadero, Señor del universo entero, creó los cielos y la tierra y todo cuanto hay en ellos durante los primeros 6 días de la creación (Génesis 1). Luego de esto santificó el séptimo día y lo dispuso para reposar de toda su obra (Génesis 2:1-3), enseñando esto mismo a su máxima creación, el ser humano (Éxodo 20:8-11; Marcos 2:27)

 

Todo el proceso de la creación que Dios llevó a cabo fue bueno en gran manera (Génesis 1:31), sin embargo, resaltaremos el 4to día, tiempo durante el cual Dios dispuso los astros: el sol, la luna y las estrellas; con el fin de alumbrar la Tierra y separar el día de la noche y la luz de las tinieblas (Génesis 1:16-19), afirmando que estos astros servirían como señales de las estaciones, de los días y de los años (Génesis 1:14). El detalle a analizar es la palabra que se ha traducido a nuestro idioma como “estaciones”, ya que generalmente es entendido como los períodos de tiempo en que es dividido un año: verano, otoño, invierno y primavera. Sin embargo, la palabra original en hebreo que se usa allí es “Moéd” o “Moadá” que también se relaciona con la palabra “Yaád”, las cuales citan lo siguiente:

 

  • Strong 4150: Moéd o Moadá 

(Véase 2 Cr 8:13); Nombramiento, designación. Tiempo fijo o temporada. Festival. Asamblea (debido a que se reúne con un propósito). Señal (por ser determinada de antemano). Determinar, festividad, festival, reunión, sazón, señalar, solemne, solemnidad, testimonio.

 

  • Strong 3259: Yaád

Cumplir (en un tiempo establecido), citar (a juicio), dirigir, comprometerse, manifestar, mostrar, reunir, señalar, tomar, volver.

 

Como podemos ver, esta palabra apunta a significados relacionados con: 

  • Tiempo fijo o temporada
  • Congregación que se reúne con un propósito
  • Señal
  • Festividad o festival
  • Solemnidad
  • Tiempo de testimonio
  • Lugar determinado o señalado
  • Cumplir en un tiempo establecido
  • Citar a juicio
  • Comprometerse
  • Manifestar

 

Basados en estos conceptos, podemos descubrir que la palabra traducida como “estaciones” apunta a las convocatorias, festividades, citas y/o tiempos señalados por Dios que se han denominado en las traducciones escriturales como: LAS FIESTAS DEL SEÑOR (Levítico 23; Núm 28:16-31 y Núm 29; Deut 16:16-17; 2 Crónicas 8:12-13) .

 

Desde tiempos antiguos, más específicamente desde la liberación de Israel de la esclavitud en Egipto, Dios instruyó a su pueblo para que atendieran a dichos tiempos señalados y fiestas como señal entre ambas partes (Éxodo 31:13). En total fueron 7 fiestas instituidas por Dios, de las cuales 1 es semanal y las demás 6 son anuales (3 durante la primavera y 3 durante el otoño en Israel):

           

   Semanal:  

  1. Shabat / Día de reposo: (Séptimo día de la semana)               

   Anuales:  

               Fiestas de Primavera: 

  1. Fiesta de los Panes sin levadura
  2. Fiesta de las Primicias
  3. Fiesta de la Cosecha (Pentecostés)

              

              Fiestas de otoño:

  1. Día de trompetas
  2. Día del perdón
  3. Fiesta de tabernáculos

 

Israel apartó estas Fiestas y/o Tiempos Señalados para atender el llamado de Dios, siguiendo las instrucciones en cada uno de ellos. El misterio de todo esto, yace en el hecho en que Dios había dispuesto estas festividades como señales para todo su pueblo, con el fin de revelarles su plan y a su Mesías. Eran tiempos representativos que simulaban acontecimientos futuros. Eran el futuro anunciado desde el principio para que todos quedemos convictos ante el único Dios verdadero (Isaías 46:10).  

 

Estas citas fueron determinadas por Dios como agenda tanto para la redención de todo su pueblo, como para juicio a los que lo han rechazado. Su plan está en marcha y debemos comprenderlo.

 

Las escrituras declaran que el Mesías – el Rey y gobernante de Israel – en su plan y objetivo de redimir y reunificar a su pueblo (Hechos 26:7; Ezequiel 37:15-22; Jeremías 30:1-3; Oseas 1:11; Isaías 11:12-13), primero debía ser humillado y padecer sufrimiento con el objetivo de borrar los pecados de muchos (Isaías 50:6; 52:13-14; Isaías 53; Miqueas 5:1; Salmos 22:1-21; Lucas 9:22) para luego ser exaltado y establecer en la tierra su reino y salvación para siempre (Miqueas 5:4; Isaías 52:13; Hebreos 9:28). Es este mismo plan y propósito el que Dios viene cumpliendo a través de sus Fiestas y/o Tiempos Señalados

 

FIESTAS DE PRIMAVERA

 

Las “Fiestas de Primavera”, es decir, las primeras 3 fiestas anuales nombradas anteriormente: “Panes sin Levadura” – “Fiesta de las Primicias” – “Fiesta de la Cosecha”; fueron los tiempos determinados por Dios para cumplirle a su pueblo la primera parte de su agenda: la humillación y el sufrimiento del Mesías; y así poner en marcha el plan de redención y reunificación. Es impactante como cada uno de estos tiempos señalados, fueron cumplidos cronológicamente y detalladamente en la primera venida del Mesías a la tierra hace alrededor de 2000 años, como lo explicaremos a continuación:

 

 

  • Panes sin levadura: 

El 14 del 1er mes del calendario de Dios, justo en la mitad de la tarde antes de la puesta del sol, se sacrificaba un cordero por familia para la cena de esa noche (Éxodo 12:1-6) la cual estaba acompañada de pan sin levadura. A esta cena se le denominó cena de “Pascua” que viene del hebreo “Pésaj” que significa: Saltar – Pasar de largo – Librar. 

 

Esta cena daba inicio a 7 días de celebración conocidos como “La fiesta de los Panes sin Levadura”, que se celebraría en Jerusalén e iría del 15 al 21 de este primer mes, donde el primero y último serían días de reposo. Durante esta semana, el pueblo debía dedicar ofrendas por fuego a Dios y abstenerse rotundamente de comer pan con levadura (Éxodo 12:14-20; Lv 23:4-8; Deut 16:1-8; Núm 28:16-25)

 

La Cena de Pascua nos recordaba 2 situaciones: 

  1. Por un lado, la muerte del cordero traía a memoria que con su sangre se marcaron las puertas de los hogares israelitas para que el ángel de la muerte enviado por Dios a ejecutar sentencia sobre todos los primogénitos en Egipto, no lo hiciera sobre los miembros de los hogares en cuyas puertas reposaba dicha señal y por ende hiciera “pascua” (pasara por alto) en estas casas, evitando su juicio (Éxodo 12:7-13; 12:23-27)
  2. Por otro lado, la cena del cordero junto con los panes sin levadura conmemoraban la apertura a la libertad que Dios concedió a su pueblo, dejando atrás la esclavitud que sufrieron en Egipto y su huida repentina y de prisa ejecutada en una sola noche (Deut 16:1-3; Éxodo 12:17). Y es que evitar la levadura en el pan, era evitar la influencia externa o humana en la providencia de Dios y su plan. Era pan sin alteración, el que proviene directamente de Dios. 

 

Cumplimiento en el Mesías (Fiesta de Panes sin Levadura): 

 

El señor Yeshua (Jesús) fue declarado el cordero de Dios por Juan el bautista (Juan 1: 29-34) y también por profetas y apóstoles (Isaías 53:7 y Apocalipsis 5:6);  y no es para menos, ya que Él fue escogido y entregado por Dios a su pueblo Israel para que lo sacrificaran exactamente en la tarde del 14 del primer mes del calendario de Dios (mes de aviv), mismo día y hora en que año tras año sacrificaban los corderos para luego celebrar en la noche la cena de pascua y dar inicio a los 7 días de la Fiesta de los Panes sin levadura. Fue así como Yeshúa se convirtió en nuestro cordero pascual (1 Corintios 5:7)

 

Esto demuestra como Dios desde la antigüedad, y por cientos de años, había usado este día como ensayo para todo su pueblo, hasta el día en que el ensayo se convertiría en realidad, pero muchos no lo discernieron. 

 

Dios dispuso esta cena de pascua de antemano, no solo para proclamar la salida de la esclavitud de Egipto en la antigüedad, sino para proclamar la salida de nuestra esclavitud del pecado, la cual nos dominaba y mantenía cautivos, negándonos la posibilidad de servir y adorar a nuestro Dios con libertad. Es este último éxodo a la libertad el que viene efectuando Dios sobre su pueblo desde hace aproximadamente 2000 años, a través de su cordero pascual Yeshúa, para que una vez se complete la totalidad de los salvos, es decir, de los señalados con su sangre, pueda entonces regresar y casarse con ellos.

 

Y es que la señal de su sangre sobre su pueblo es tan necesaria como fue en la antigüedad la señal de la sangre en las puertas de los hogares hebreos. Dios dispuso la sangre de su cordero inmolado: Yeshúa, para que por la fe y obediencia a él, pudiéramos llevarla como señal en nosotros, permitiendo que Dios haga pascua (“Pesaj”), es decir, “pase por alto” o “nos libre” de la condenación de muerte eterna que ejecutará el día de su juicio, pues verá el testimonio de la sangre de su primogénito y por sus méritos no la ejecutará en nuestras vidas.

 

Además de esto, y para cumplir la semana de la “Fiesta de panes sin levadura” Yeshúa se entregó así mismo como el pan sin levadura para todo su pueblo, pues él es el pan que descendió del Cielo para darnos vida a los hombres, para que lo comamos y recibamos durante nuestro peregrinaje fugas en esta tierra, la vida eterna. El es el pan sin alteración externa, pues proviene de Dios mismo (Juan 6: 48-51).

 

El Señor también nos enseñó a identificar y tener cuidado de la levadura que quiere permear el pan, es decir, su Palabra y nuestra nueva Vida en el Mesías; Pues algunos buscan engañarnos con la hipocresía de hablar en su nombre pero ser malvados en su interior; agregando, sustrayendo y/o modificando la Palabra de Dios a su conveniencia, logrando así leudar el pan (Palabra de Dios), con el fin de engañarnos para que terminemos comiendo pan leudado (Palabra alterada) (Mateo 16:5-12 y 23:1-7)

 

Por otro lado, tenemos nuestra nueva vida sin la esclvitud al pecado, que nos ha convertido a nosotros, al igual que al Mesías, en Panes sin Levadura, es decir, en vidas sin malicia ni perversidad (1 Corintios 5:6-8).

 

 

  • Fiesta de las Primicias

Dentro de esta misma semana de la fiesta de “Panes sin Levadura”, el pueblo de Israel debía llevar al sacerdote una gavilla de las primeras espigas de trigo que brotaban en sus cultivos, para que el sacerdote las presentara ante Dios justo en la mañana siguiente del día de reposo semanal más inmediato, es decir, en el 1er día de la semana más cercano. Esta sería una ofrenda a Dios con las primicias que se avistaran en los cultivos de trigo de sus campos (Lv 23:9-14).

 

Cumplimiento en el Mesías (Fiesta de las primicias):

 

La muerte del Mesías como el cordero de Dios no hubiera tenido relevancia de no ser por su indiscutible resurrección, la cuál dió comienzo al plan de redención de Dios por su pueblo. Pero el proceso de resurrección tiene un tiempo y orden: primero debían resucitar el Mesías con las “primicias”, y luego los que son de él en su venida (1 Corintios 15:20-23)

 

La primera parte ya ocurrió hace 2000 años, ya que al igual que el Mesías, las “primicias” de la resurrección también lo hicieron. Pues así como en la antigüedad el pueblo presentaba al sacerdote en el primer día de esa semana las primeras espigas de trigo que brotaban en sus cultivos y el sacerdote las presentaba a Dios como las primicias de sus campos; Yeshúa se levantó de entre los muertos finalizando el día de reposo semanal, para tomar el rol del sacerdote y presentar ante Dios el Padre en el primer día de la semana las primicias de la resurrección que fué su propia vida y la de estos hombres que resucitaron a causa de su justicia (Mateo 27:52-53; Romanos 11:16)

 

Basados en esto, podemos sugerir que Yeshúa no se dejó tocar de María Magdalena cuando lo vió resucitado el primer día de la semana, porque aún le faltaba volver al Padre para presentarle, durante ese día, las primicias de la resurrección y así cumplir “La fiesta de las Primicias” (Juan 20:16-18)

 

Ahora solo nos falta el cumplimiento final de la segunda parte de la resurrección, que será el tiempo de la “gran cosecha”, cuando los muertos en el Mesías resucitarán en su regreso, y además, los que estén aún vivos y le pertenezcan, serán transformados en un abrir y cerrar de ojos, con un cuerpo inmortal, para ser parte de la reunión de los santos en el aire (1 Tesa 4:15-18 y 1 Corintios 15:51-54). Pero este último gran evento no podría ser posible si Dios no sellará de antemano a su pueblo con el Espíritu Santo, lo cuál comenzó a ocurrir justamente como cumplimiento de “El Festival de la cosecha” (pentecostés) el cual explicaremos a continuación.

 

 

  • Festival de la cosecha (Pentecostés)

Esta festividad se celebraba al siguiente día de haber completado 7 semanas contadas a partir de la Fiesta de las Primicias, es decir, al día cincuenta. Este tiempo era suficiente para que los cultivos de trigo dieran su primera cosecha, por lo que en este día se le ofrecía a Dios, desde Jerusalén, una ofrenda de este grano nuevo (Lv 23:15-22; Deut 16:9-12; Núm 28:26-31).

 

Cumplimiento en el Mesías (Fiesta de la cosecha): 

 

Los discípulos del Mesías tuvieron el privilegio de compartir con el Señor durante 40 días contados a partir de su resurrección, es decir, desde la fiesta de las primicias (Hechos 1:3). Luego de esto, lo vieron regresar al trono en el cielo obteniendo la promesa de que un día lo verían regresar de esa misma manera (Hechos 1:9-11). Pero lo interesante de todo esto fue la última instrucción que el Señor les entregó antes de su ascensión, al decirles que no se alejaran de Jerusalén y esperaran allí el cumplimiento de la promesa del Padre de entregarles su Espíritu y escribir su ley en sus corazones, pues estaba por cumplirse (Hechos 1:4-5 y Jeremías 31:31-33).

 

Nuestro perfecto y fiel Dios no haría esto desordenadamente, sino que fiel a sus festividades y/o tiempos señalados, lo hizo exactamente 10 días después de su ascensión, es decir, en la fiesta de otoño que faltaba por cumplir: “El festival de la Cosecha”, conocida también como “Pentecostés”. Y es que al igual que en la antigüedad y como lo explicamos anteriormente, en el día 50 contados a partir de la Fiesta de las Primicias, se ofrecía a Dios desde Jerusalén, ya no una ofrenda de las primeras espigas que brotaban en los campos, sino que ahora era una ofrenda del fruto de la cosecha como tal.

 

Por esta razón, Dios entregó la primera muestra de su cosecha de resurrección al entregar su Espíritu (Efesios 4:30-32) a estos primeros 120 salvos que pasaron de muerte a vida (Juan 5:24) mientras esperaban en Jerusalén (Hechos 1:15 y 2:1-4), para continuar haciendo lo mismo de manera masiva (Hechos 2:41-42; 10:44-48) durante estos últimos 2000 mil años, a todos aquellos que, de entre las naciones de la tierra, han de ser injertos en su pueblo Israel (Rom 11:17-21; 11:25-27; Ef 2:12-13; 1Pedro 2:9)

 

Ahora cobra sentido cuando el Mesías nos instruyó a pedirle al Padre por más obreros para segar la mies, pues la cosecha de trigo ya está brotando y es abundante (Mateo 9:36-37) pero la paja en cambió la separará y quemará (Mateo 3:12).

 

Ahora que tenemos estas evidencias históricas las cuales nos reconfirman el orden de Dios y la revelación de sus tiempos, solo debemos ser sabios y entendidos, velando hasta el cumplimiento de las “Fiestas de Otoño” aún pendientes de hacerse realidad en el Mesías, pues sin duda alguna, tendrán relación directa con su regreso, cuando redimirá finalmente a todo su pueblo, se manifestará como el Rey y Señor del Universo, estableciendo su reino en cada rincón de esta tierra para dar comienzo a sus mil años de gobierno (Apocalipsis 20:4 b).

 

A continuación, expondremos Las Fiestas de Otoño”, junto con la interpretación que hasta el momento tenemos de su cumplimiento futuro, la cual podría llegar a acercarse a la agenda que cumplirá el Mesías en su regreso: 

 

FIESTAS DE OTOÑO:

  1. Día de trompetas
  2. Día del perdón
  3. Fiesta de tabernáculos
 

 

  • Día de las trompetas 

Este día tiene la particularidad de ser la única Festividad y/o Tiempo Señalado por Dios que no puede ser identificado con anterioridad, ya que ocurre el 1er día del 7 mes del calendario de Dios, y depende del avistamiento de la luna nueva en Israel para conmemorarla.

 

Esta fiesta es un anuncio y llamado a toda la nación de Israel a través del toque de trompetas; Es un tiempo de convocatoria nacional, de levantar la cabeza y estar atentos al llamado divino. (Levítico 23:23-25 y Núm 29:1-6).

 

Probable cumplimiento en el Mesías (Día de las trompetas): 

 

Podríamos deducir que en un día como éste sonará la séptima trompeta del libro de Apocalipsis (Apocalipsis 11:15-19), momento en el cual Yeshúa regresará, y llamará a resurrección a sus santos previamente fallecidos y a transformación con cuerpos inmortales a los que aun vivan y sean de los suyos en ese momento. 

 

Con esto, cumplirá su promesa de redimir y re-unificar a todo su pueblo Israel de los 4 ángulos de la tierra (Isaías 11:11-13; Ezequiel 37:15-22; Jeremías 30:1-3; Oseas 1:11). Entonces comenzará el reinado milenial de nuestro Mesías en la tierra. 

 

El toque final de la trompeta es vital y necesario, pues es la señal establecida por Dios para autorizar la convocatoria y reunión de todo su pueblo antes de entrar en pacto con Él;  tal como lo hizo en la antigüedad, cuando entró en pacto matrimonial con Israel en el monte Sinaí (Éxodo 19:13-19) por lo que podemos razonar que ocurrirá de la misma manera en su regreso (1 Corintios 15:51-52; Mateo 24: 30-31; Apocalipsis 11:15-19).

 

Como lo explicamos anteriormente, no es posible saber el día ni la hora de esta festividad con anticipación (Mateo 24:36), sin embargo, a diferencia de los que no le aman, Dios nos ha dado luz para que dicho suceso no nos sorprenda como un ladrón (1Tesalonicenses 5:1-6).

 

 

  • Día del Perdón

En el día 10, del mes séptimo, es decir, diez días después de la celebración del “Día de las trompetas” llegamos al “Día del perdón” donde Dios instruye a su pueblo a ayunar y presentar ofrendas, declarando que en ese momento oficializará la expiación por los pecados de todo su pueblo. (Levítico 23:26-32; Números 29:7-11).

 

Probable cumplimiento en el Mesías (Día del Perdón): 

 

Este será un evento de suma relevancia, donde Dios declarará su perdón a Israel como nación. Pues todo su pueblo habrá llegado a ser reunificado y se encontrará delante de su Rey (Romanos 11:25-27; Isaías 59:20).

 

El perdón requiere de sangre (Hebreos 9:22), pero ya no debemos esperar sacrificar alguna vida para recibirlo, pues la sangre del Hijo de Dios fue derramada hace 2000 años y está delante del altar para que este día Dios proclame el perdón y reconciliación con toda su nación (Hebreos 10:5-10; Hebreos 13:12;1 Juan 1:7; Romanos 5:9; Apocalipsis 1:5).

 

El perdón y reconciliación es esencial antes del matrimonio final del cual hablaremos a continuación.

 

 

  • Fiesta de los tabernáculos (Enramadas):

En el día 15, del mes séptimo, comienza la “Fiesta de los Tabernáculos” la cual durará 8 días (hasta el día 22), y tiene como requisito previo el haber recogido todos los frutos de la tierra. Es una fiesta de alegría y júbilo, donde el pueblo acampará en “Tabernáculos” o “Enramadas” que son albergues temporales o lugares de morada, que recuerdan la manera como vivió Israel en el desierto cuando el Señor los sacó de Egipto (Lev 23:39-43; Deut 16:13-15; Núm 29:12-38)

 

Probable cumplimiento en el Mesías (Fiesta de los Tabernáculos): 

 

Nuestro Dios celebrará esta fiesta con nosotros luego de haber segado y recogido todos los buenos frutos de la tierra, pues nos habrá resucitado y reunido previamente a todos sus hijos, probablemente en el “Día de las Trompetas”. 

 

Podríamos sugerir que en esta semana se celebrará la “Fiesta de bodas del Cordero”, es decir, el matrimonio entre Yeshúa e Israel. Es la única fiesta de 8 días de duración, como si nos hablase de un octavo día, el que podría representar la eternidad junto con él (Apocalipsis 19:6-9).

 

Solo nos resta analizar su fiesta más recurrente, el “Día de reposo semanal” o “Shabat semanal”, que al igual que las Fiestas Anuales, es parte de la señal de Dios con su pueblo para revelar al Mesías:

 

  • Día de reposo semanal:

Se celebra el séptimo día de la semana, el cual comienza al atardecer del sexto día. Fue diseñado por Dios para reposar y descansar de nuestra actividad económica y demás actividades que  realizamos alrededor de nuestros intereses y necesidades materiales (Éxodo 16:16-30), con el fin de apartarlo y dedicarlo a los intereses de Dios: amar a nuestro Dios y amar a nuestro prójimo (Génesis 2:1-3; Éxodo 20:8-11; Levítico 23:3; Números 28:9-10)

 

Probable cumplimiento en el Mesías (Día de reposos semanal):

 

El diseño de seis días de trabajo y actividad + el séptimo de reposo (Shabat semanal) nos recuerda la manera como Dios realizó la Creación, y el diseño para la vida del hombre (Marcos 2:27) y también cómo este día era intencionalmente usado por Dios para favorecer las necesidades del prójimo (Lucas 14, Mateo 12:1-14; Juan 5:3-15)

 

Las Escrituras también declaran que Yeshúa es nuestro reposo, y quienes vivimos en sus mandamientos estamos disfrutando del reposo de Dios y descansando constantemente de las nuestras obras (Hebreos 4:1-11)

 

Sin embargo, como cumplimiento futuro, podríamos interpretar que tendremos el día del reposo del Señor para nosotros, que será su milenio de gobierno en esta tierra, pues veremos su justicia y perfecta administración en toda su creación.

 

Con esto, hemos terminado un recuento de lo que fue y de lo que ha de venir a través de “LAS FIESTA DEL SEÑOR”. Son misterios los cuales podemos deleitarnos los humildes de corazón y aquellos a quienes Dios desea revelarse. Lo único que podemos asegurar es que su Palabra es la misma ayer, hoy y por los siglos (Hebreos 13:8), pues aún en su reinado milenial, Yeshúa demandará que las naciones enteras continúen viviendo estos mismos tiempos (Zacarías 14:16-19; Isaías 66:20-23). ¡Alabado sea el Dios de Israel por haber revelado su Palabra a sus hijos!.