Entonces Abram dijo a Lot: No haya ahora altercado entre nosotros dos, entre mis pastores y los tuyos, porque somos hermanos. 9¿No está toda la tierra delante de ti? Yo te ruego que te apartes de mí. Si fueres a la mano izquierda, yo iré a la derecha; y si tú a la derecha, yo iré a la izquierda. Gen 13:8-10 RVR60
Abram y Lot eran hombres ricos y en aquella época tenían prácticamente toda la tierra para extender sus dominios y hacer sus labores, sin embargo, uno de ellos, Lot, decide ir a las llanuras cerca de Sodoma donde habitaban hombres malos que pecaban contra Yehová. Por otro lado, Abram acampó en la tierra de Canaán.
En aquel tiempo había tierra en cantidad y a pesar de eso había peleas entre los pastores por la tierra donde ellos querían estar. Abram y Lot finalmente se separan y deciden tomar caminos opuestos. Es inútil pelear por tierra cuando hay tierra en abundancia y más aun siendo ellos hombres prósperos y de buenos medios.
Ninguno de ellos en ese momento pasaba dificultad, sin embargo, querían la tierra donde justo estaba el otro.
A veces nos pasa que tenemos toda una vasta gama de posibilidades y preciso lo que queremos y deseamos es lo que tiene el prójimo. Y no sólo aplica para tierra y posesiones, sino para los dones y talentos que tiene el vecino.
En la historia, Abram lo que hace es fijar su mirada en la basta tierra que Elohim/Dios le prometió y su decisión es diametralmente opuesta a la dirección de su sobrino Lot. Acampa en Canaán y después hace un altar al Señor.
Los hijos de Elohim tenemos una tierra que nos prometieron y esa tierra está en una dirección opuesta a la tierra de los mundanos. La próxima vez que nos pase algo parecido a lo ocurrido con Lot y Abram, pensemos en lo inmensa que es nuestra tierra y caminemos en sentido opuesto sin envidias y hagamos un alta al Señor.