Yeshua nos da acceso al Padre

Pero estando ya presente El Mesías, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación, y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención. Heb 9:11-12 RVR 1960

En la antigüedad en el tabernáculo donde Moisés hablaba con Elohim, el tabernáculo estaba dispuesto en una parte que era llamada el lugar santo, donde estaba el candelabro, los panes de proposición y la mesa (Heb 9:2). En la segunda parte estaba el lugar santísimo que era dividido del lugar santo por un velo. Allí se encontraba el incensario de oro, el arca del pacto (Heb 9:4). En el lugar santísimo sólo era posible la entrada sel sumo sacerdorte una vez al año (Heb9:7) en el día de la expiación (Yom Kippur) y hacía sacrificio para el perdón de pecados.

Lo que el autor de Hebreos nos quiere contar acá es que ya no es necesario sacrificio anual por un sumo sacerdote. Ya que Yeshua ha sido el sacrificio perfecto, El no es de esta creación y no tiene comparación con los sacrificios hechos antes con animales. Su bendita sangre ya hizo contacto con el lugar santísimo y ya tenemos redención eterna por nuestros pecados. Por eso la tarde en que nuestro Mesías muere se rasga el velo del templo en Jerusalén como símbolo que ya no es necesario un sumo sacerdote terrenal que nos de acceso al lugar santísimo. Su sacrificio rompe ese velo (Mar 15:38) y nos da la posibilidad de tener acceso directo a Elohim/Dios a través de Yeshua. Esto es maravilloso y esperanzador para todos los que creemos su santo nombre.

Nosotros mismos nos convertimos en su templo. Pero como dice al principio es necesario conservar los símbolos del tabernáculo en el lugar santo por ejemplo nosotros debemos conservar: El candelabro que simboliza la luz que debemos ser para otros, La mesa y los panes de la proposición que son nuestra disposición y ofrendas. En el lugar santísimo está el incensario que son nuestras oraciones que deben subir con grato aroma al Señor. El arca del pacto. (contiene la ley, el maná, la vara de Aarón). Esto simboliza nuestro cumplimiento a la Torah/ley, la vara que es nuestra obediencia y sometimiento a las autoridades y el maná que es la provisión eterna de Elohim el pan de vida hecho carne en Yeshua.


Finalmente, está la sangre del sacrificio que ya fue derramada para perdón de pecados en todo aquel que crea nuestro Señor y se arrepienta de corazón, tendrá acceso a tener comunión con Elohim a través de Yeshua nuestro Mesías. Por ahora el tabernáculo somos nosotros (1 Cor 6:19-20), cuidémoslo y mantengámoslo limpio y puro mientras esperamos la llegada de Yeshua.