“«Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos está cerca».” Mat 3:2 NVI
Arrepentirse significa un cambio de opinión, un giro total y en lo bíblico una profunda y total conversión a Dios de manera radical. Es una experiencia única donde reconocemos a Dios como lo más importante de nuestra existencia.
Y precisamente fue radical el llamado de Juan el Bautista. No sólo implicaba en reconocer los pecados, es estar preparado para dar este giro de 180° en dirección a Dios y se demuestra en bautizo (Mar 1:4). El giro total en la dirección debe demostrarse mediante cambios en el estilo de vivir y en las relaciones con el prójimo. (Luc 3:8-14). El Bautizo era un acto público en dónde no sólo nuestro Elohim estaba presente, sino las personas eran testigos del comienzo del cambio de vida de la persona que era sumergida en las aguas y salía lavada de sus pecados y con el compromiso de llevar una nueva vida.
Aceptar al Mesías, estar limpio en frente de testigos significa una gran responsabilidad no sólo ante Dios, sino ante nuestros prójimos. Es estar comprometido a ser agente transformador de nuestra sociedad para cumplir la gran misión “y en su nombre se predicarán el arrepentimiento y el perdón de pecados a todas las naciones” (Luc 24:47ª NVI)
En la antigüedad como hoy día el mensaje de arrepentimiento se hace urgente Yeshua nos repite las palabras de Juan para aquellos que aun no le han hecho caso y siguen con su vieja forma de vivir. «Se ha cumplido el tiempo. El reino de Dios está cerca. ¡Arrepiéntanse y crean las buenas nuevas!» Mar 1:15 NVI .
Ya no hay tiempo, cada vez es menos el que tenemos y el que tienen las personas cercanas a nosotros. Yeshua no ha venido a llamar a justos, sino a pecadores para que se arrepientan” (Luc 5:32) y sabemos que todos somos pecadores y por eso debemos y necesitamos el evangelio de arrepentimiento y perdón de pecados.
Hoy es un buen día para empezar.