No dejo desocupar mi lampara

Una de las cosas que más me ha llamado la atención de los grandes hombres y mujeres de Dios es la constancia hasta la muerte. Desde Esteban el apóstol que fue el primer mártir, pasando por Pedro, Pablo los demás apóstoles y muchos santos que llevaron vidas integras hasta el final de sus vidas, incluso sufriendo persecución y terribles ataques.

Hace unos meses estudiamos la parábola de las 10 vírgenes (Mat 25:1-13) básicamente son 5 vírgenes que son sensatas y se preocupan de tener su lampara siempre llena de aceite para estar listas a la llegada de su esposo, porque no saben el día ni la hora. Las otras cinco son necias que no se preocupan por tener su lampara llena y cuando llega el día y la hora piden aceite a las juiciosas, pero es muy tarde.

“Mas él, respondiendo, dijo: De cierto os digo, que no os conozco. Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir”. (Mat 25:12-13).

El mensaje es fuerte y contundente, de nada vale tener aceite en la lampara por un ratico, o confiarnos de pedir aceite a las que tienen porque nos responderán “Para que no nos falte a nosotras y a vosotras, id más bien a los que venden, y comprad para vosotras mismas”. La salvación es individual y aunque podemos hacer muchos por las personas que tienen sus lámparas vacías o ni siquiera tienen lampara. No podemos llenar sus lámparas, esto corresponde a cada uno de nosotros y es nuestra responsabilidad. Como seguidor de Yeshua y con la fe que va a venir pronto, es mi deber mantener mi fe llena. Y cuando las dificultades y las distracciones del mundo me distraigan y se desocupe mi lampara es mi deber, buscar el aceite para llenarla, es mi deber actuar, ¿no queremos que el Señor no nos reconozca a su venida?

Dios nos bendiga y nos de la fortaleza para buscar siempre el aceite.