El Señor, por su parte, dispuso un enorme pez para que se tragara a Jonás, quien pasó tres días y tres noches en su vientre. Jon 1:17 NVI
Para los que no conocen la historia de Jonás. Yehová le encargo la misión de ir Nínive y proclamarles que su maldad había llegado a la presencia del Señor y que destruiría la ciudad en 40 días. Jonás se rehúsa a cumplir la misión y se embarca a Tarsis en dirección opuesta. Ocurre una gran tormenta y Jonás les dice a los marineros que es por su culpa por desobedecer al Señor. Jonás pide que lo boten al mar y cuando esto ocurre llega la calma y un gran pez se traga a Jonás donde dura tres días y tres noches y se logra salvar.
Yehová es un Dios soberano y sus propósitos se van a cumplir si o si en el universo. Yeshua vino a cumplir su primera misión que era liberarnos del pecado, darnos esperanza y vida eterna para todos los que se arrepientan de sus pecados, crean en EL y lo sigan como su único Señor y Salvador. Esa misión se cumplió a la perfección y esperamos su segunda venida para continuar con el propósito de Yehová.
Todos los que creemos en Yeshua tenemos un pedacito de responsabilidad en la gran comisión Mat:19-20. Los hijos de Yehová tenemos dos opciones: Obedecer al Señor y ser participes activos de su propósito o, como Jonás desobedecer y pasar tres días en la barriga de un gran pez, sufrir arrepentirse y continuar con la misión. Seguro que no hay nadie como Yeshua que peda cumplir con el propósito de Yehová a la perfección, pero el Señor es misericordioso y aun nos desviemos del camino y estemos en las tormentas más terribles como el barco donde iba Jonás; El siempre nos da un momento para pensar, reflexionar, arrepentirnos para continuar adelante. En esta mañana oro por el propósito de cada uno de nosotros, ya sea que estemos en el camino, en la tormenta o en la barriga de un gran pez, Elohim nos corrija y nos ayude a cumplir nuestra misión.