Yeshúa, El único que calma nuestra sed

En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Juan 7:37-38 RVR 1960

La fiesta a la que se refiere el versículo 37 se trata de Sukot/tabernáculos. Según Lev 23:36 “el octavo día tendréis santa convocación y ofreceréis ofrenda encendida a Yehová” En el último día Yeshua se pone de pie y en voz fuerte declara que El es el único que puede saciar nuestra sed.
Nos invita a todos los que tengamos sed a que vayamos a El y bebamos. El último día de la gran fiesta de tabernáculos es una época para estar más gozosos que nunca Yeshua abre su cuerpo, lo compara como un río de agua viva y lo pone a disposición de todos en los que en El crean.
Zacarias 14:8-9 al verso que hace referencia Yeshua no sólo hace cumplimiento a lo que El en ese momento hacía en la fiesta de tabernáculos al declararse la fuente de agua viva, sino que también es una sombra profética de lo que acontecerá al final de los tiempos. “Acontecerá también en aquel día, que saldrán de Jerusalén aguas vivas, la mitad de ellas hacia el mar oriental, y la otra mitad hacia el mar occidental, en verano y en invierno. Y Jehová será rey sobre toda la tierra. En aquel día Jehová será uno, y uno su nombre.”


Dentro de muy poco en el octavo día de la fiesta de tabernáculos Yeshua será el único Rey.


Después de todo esto mi pregunta es ¿Tenemos sed? Yeshua puede saciar nuestra sed y hacer que broten ríos de agua viva sin importar si es verano o invierno. Pero esto está reservado sólo para los que CREEN en su santo nombre. Yo pienso que estas palabras tenían que pronunciarse en el ultimo día de la fiesta de tabernáculos porque son de un inmenso gozo. Es una gran felicidad pensar que vamos a tener una fuente inagotable habitando dentro de nuestros tabernáculos. En el desierto donde se construían estas cabañas, lo más indispensable es sin duda una fuente inagotable de agua.
La fiesta de tabernáculos debe ir “in crescendo” (aumentando) en gozo hasta el día octavo donde nuestra sed va a ser saciada.