Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron. Apocalipsis 21:3-4 RVR1960.
El tabernáculo o la morada que Yeshua prometió como esposo (Jn 14:2-4) se cumplirá en ese momento, este momento es muy cerca del fin y del comienzo de la eternidad en su compañía. La historia del matrimonio entre Elohim y su pueblo se cumple justo aquí.Ya estaremos resucitados, perdonados, santos y no habrá más muerte ni dolor. Será el principio y el fin en compañía de nuestro Señor Yeshua.
Más adelante en Apo 21:6-7 Yeshua dice “Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida. El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo”.
Es evidente que este destino final no es para todos, sino para aquellos que tienen sed. El cielo pertenece a los que saben que su alma está sedienta por el pecado, pero por encima de esto buscan con anhelo y fervor la satisfacción de la salvación y la vida eterna (Isa 55:1-2; Jua 7:37-38) esta es el agua espiritual de la que Yeshua habló en el octavo día de la fiesta de Sukot/tabernáculos. (Jua 7:37-38). Este anhelo por quien sus hijos clamamos y celebramos en estas fiestas mientras EL mora con nosotros en este tabernáculo temporal representado en una enramada en esta época y en nuestro cuerpo el resto del año.