Aunque nos atraiga huyamos del chisme

No escuches conversaciones ajenas a escondidas: podrías escuchar que tu siervo te maldice. 22Pues sabes bien de las veces que tú mismo maldijiste a otros.
Eclesiastés 7:21-22 NTV

Hoy en día a lo mejor no es nuestro siervo, pero si nuestros compañeros de trabajo. El chisme es como un imán que atrae y saca lo peor de cada uno de uno de nosotros. El saber cómo nos ve el mundo es intrigante, como nos percibe, que dice acerca de nosotros nos causa mucha curiosidad.


Querer saber lo que dicen los demás en este mundo tan conectado con las redes se ha convertido en una necesidad diaria. A lo mejor ya no escuchamos conversaciones que no debemos, pero en las redes sociales estamos pendiente de saber que dice y que opina este y aquel.
Salomón nos dice sabiamente el día de hoy que escuchar, leer (en el mundo de hoy) conversaciones a escondidas, podría traernos desagradables sorpresas si nos enteramos que somos objeto de malos comentarios.

Es bueno saber cosas, pero saber que otra persona habla mal de nosotros, sólo nos causa malestar, irritación, la mente empieza a maquinar, nos da ira y sabemos que la ira no conduce a nada bueno Prov 27:4; Prov 29:11 El necio da rienda suelta a su ira.


Me pregunto, ¿no deberíamos tratar bien a todas las personas independientemente si hablan bien o mal de mi? Si, claro. Entonces es mejor evitar chismes y evitar meter la nariz donde no nos corresponde, porque vamos a encontrar sorpresas y nos vamos a llenar de ira. Entonces mejor evitar esas rabias y tratar bien a las personas sin saber lo que hablen de nosotros.


Después nos dice Salomón que nosotros también hemos caído en ese pecado de hablar mal y de maldecir a otros, entonces nos recuerda que si llegaremos a escuchar algo en contra nuestro, pues recordar que en alguna ocasión también hemos hablado del prójimo, entonces mejor calmarse y guiar mejor los pensamientos y las acciones, porque “La sabiduría siempre está lejos y es difícil de encontrar” Ecle 7:24.