Por cuanto no se ejecuta luego sentencia sobre la mala obra, el corazón de los hijos de los hombres está en ellos dispuesto para hacer el mal. Ecle 8:11
Tenemos un Dios justo sabemos que es uno de sus atributos, además de bueno, omnipotente, omnipresente, omnisapiente, misericordioso, etc. La justicia es una de las virtudes quizás más estudiadas en la Biblia.
En el verso de Salomón nos dice que cuando una mala obra no es juzgada a tiempo, el corazón de los hombres se siente cómodo haciendo el mal. Esto es terrible, y lo vemos tan seguido en una situación que nos persigue a todos y es la de no perdonar a tiempo. El tiempo empieza a pasar, y esa falta de perdón (dar o recibir) se va tornando en malestar, rencor y puede terminar en rabia e ira que predispone al corazón del hombre a hacer el mal.
Una embarrada en el trabajo, una falta contra alguien de la casa, los crímenes de una ciudad o un país que no se juzgan a tiempo, terminan lentamente haciendo mella en los corazones de la gente y hacerlos pensar “si aquel lo hizo y no le pasó nada, entonces yo también lo hago”. Pero los hijos de Dios, no nos guiamos por el mundo, sabemos que como dice Dt 16:20 “La justicia, la justicia seguirás, para que vivas y heredes la tierra que Jehová tu Dios te da.” Sabemos que hay juicios injustos en el mundo, pero nosotros debemos actuar con justicia, porque nuestra tierra prometida no es de mundo y sabemos que cómo hijos de Dios, debemos recordar que fuimos esclavos en Egipto, y que el SEÑOR nuestro Dios nos sacó de allí. Por eso Dios nos ordena que actúemos con justicia. (Dt 24:18).
Por eso, la próxima vez que actuemos mal, no posterguemos arrepentimiento y reparación; no sea que el corazón del otro se predisponga a hacer el mal.